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"—¿Quién es usted? —le preguntó—. ¿Qué hace en mi sueño?

—Soy yo quien debería preguntarte eso a ti —respondió la mujer—. Éste no es tu sueño, sino el de otra persona.

Desconcertado, Shen catalogó ésta como la primera vez en que un sueño suyo pretendía llevarle la contraria. Para mantenerse sereno miró a su alrededor, concentrándose en hacer algo sencillo, como cambiar el color de una de las nubes en el cielo. Se llevó otra sorpresa cuando fue incapaz de conseguirlo, así como también fue incapaz de lograr que creciera una flor en la hierba, y de que las extrañas niñas que se habían asomado a la galería dejaran de observarle. El vacío en sus miradas le hacía pensar en los ojos plásticos de las muñecas.

—Si has encontrado mi tienda es porque tienes un deseo —insistió la mujer—. Y puede cumplirse, incluso en el mundo del que provienes."


Activity


Tomoe había insistido en que no lo hiciera. Mientras secaba el sudor de su frente, cambiaba sus vendajes y la consolaba tras sus crisis de llanto, le advirtió, día tras día, que era aún mal momento para visitarle. Sin embargo, tan pronto como la fiebre bajó y Xian fue capaz de mantenerse en pie por sus propios medios, aprovecharía la ausencia de su amiga para dirigirse al ala privada del hospital de campaña.

Cojeando de la pierna izquierda atravesó las salas comunes, todas abarrotadas: donde quiera que mirase vio enfermos y mutilados; el olor de los desinfectantes mezclándose con el de la gangrena. Los enfermeros no daban abasto, cargando bandejas con el escaso instrumental del que podían disponer allí: antibióticos, anestésicos, somníferos y los ungüentos medicinales que preparaba Tomoe.

Nunca antes, ni siquiera durante los meses previos de La Purga, Xian había contemplado un panorama tan desolador.

Los guardias en la puerta no quisieron dejarle entrar, pues, a diferencia de Tomoe, Xian no estaba contemplada en la lista de personas con libre acceso. Sin embargo, por ser quien era, logró convencer a uno de ellos para pedir autorización a su amiga.

Se cubrió la marca sobre el pecho, sintiendo que la cicatriz comenzaba a quemarle, en cuanto entró a la habitación y pudo distinguir el cuerpo tendido sobre la camilla de sábanas grises.

De todas las personas a las que amaba y había temido ver en esas circunstancias, Shen jamás había sido una de ellas.

A pesar de que fuera prácticamente imposible mantenerlo alejado del campo de batalla, y de que soliera meterse en la clase de problemas que ya le habían llenado el cuerpo de puntos e injertos con poco más de veinte años, no sólo era lo bastante hábil para salir vivo por sí mismo de semejantes situaciones, sino que, además, la tenía a ella y a Ryusei pendientes de cada uno de sus movimientos. Así había sido durante su juventud, y así era también en tierras extrañas, rodeados del ejército enemigo.

La Profecía auguraba un futuro en el que la Progenie del Caos se levantaría, gracias a la ayuda de La Cadena, hasta hacerse con el poder para devastar al mundo y menguar a la humanidad. Sin embargo, nada había mencionado La Profecía sobre el bombardeo que les alcanzaría durante una batalla en territorio francés, y arrasaría con casi la totalidad de almas en el campo.

Había sido una medida desesperada ante la incipiente amenaza a París, a la que Xian sobreviviría gracias al robusto cuerpo del Segador, y a la que Ryusei sobreviviría gracias al poder del Guardián, pero una que alcanzaría a Shen en el interior de su acorazado.

Sirio había despertado en medio de un profundo dolor, sintiendo la presión de todo un panel de mando aplastando su cuerpo como, en realidad, descubrió que aplastaba el de su amo en el interior del tanque.

Mientras retiraba los escombros, le llegaba la voz de Tomoe entre el ruido blanco de una transmisión a punto de cortarse: ella aún llamaba a Shen, tratando de advertirle sobre la flota aérea enemiga que se dirigía a sus puestos.

El bombardeo dejaría a Xian aturdida, dentro de su armadura, durante unos minutos. Cuando pudo reaccionar, lo primero que vio fue el suelo regado de miembros humanos y piezas robóticas calcinadas. Luego, ubicó la inmensa torre de humo negro que provenía del tanque y corrió hacia la figura inclinada a unos metros de éste.

Sirio había desplegado a su alrededor un escudo de energía, esperando protegerse de más bombardeos. Con ambas manos recorría, sin tocarlo, el pecho y el abdomen de Shen, que yacía tendido sobre la tierra estéril. La mitad de su brazo prostético le colgaba de un manojo de cables y, aunque el resto de su cuerpo no presentaba heridas visibles, Shen respiraba con suma dificultad y ya había comenzado a vomitar sangre sobre el uniforme de su primo.

Xian comprendió que se trataría de hemorragias internas; tal vez de sus órganos vitales completamente aplastados. Que Shen estaba muriéndose, a pesar de que fuera aquélla una de las pocas veces en las que no había arriesgado estúpidamente su vida, insistiendo en luchar cuerpo a cuerpo con algún contrincante, provocando que lo secuestrasen y sometiesen a interrogatorios, o colándose personalmente en los campamentos de sus enemigos.

Entre estertores, lo oyó llamar a Sakura. Xian quiso gritar, pero no encontró voz para hacerlo.

—Necesita alimentarse o morirá pronto. —La voz de Sirio le llegó como a través del agua. Xian volvió a reparar en él, y en los ojos rojos que la miraban con algo parecido al odio—.  Su madre no está aquí, y mi energía depende de la de Shen. Pero tú; tú tienes la estrella. Aliméntalo con ella, o yo mismo me encargaré de arrancártela.

Xian no había pensado en ello; era incapaz de pensar en nada. Aun así, no le cabía duda de que el Sabueso le estaba dando la oportunidad de obrar por su cuenta en lugar de tomar él cartas en el asunto, quizá cumpliendo las órdenes de Shen sobre respetarla en primera instancia.

Pero no fue aquello lo que continuó deteniéndola de cometer una estupidez, ni el hecho de que sus únicas opciones fuesen un suicidio voluntario o una muerte agónica en manos del Perro del Caos, cuando éste le arrancase el alma de cuajo para mantener vivo a su amo durante un tiempo.

—No sé cómo hacerlo —admitió, con la voz y el cuerpo temblándole. Deseó que Tomoe estuviese allí para orientarla en algo que jamás había aprendido a manejar hasta tal punto, o que Shen estuviese consciente para pensar en algún plan que no implicase su asesinato—. No sé usar su energía para curar a otros. Sólo sirve conmigo...

—¡Humana inútil, tú no necesitas hacer nada! —había contestado Sirio, colérico—. ¡Quítate la armadura y acércate a nosotros, él la tomará por sí mismo!

Al borde del colapso, Xian no supo a cuál de todas sus emociones obedecer primero.

Allí estaba la ira al escuchar a Sirio hablarle en ese tono, apoderado de un cuerpo que no era el suyo, sino el de su mejor amigo. Estaba el pánico, también, a consumirse de la misma forma en que había visto hacerlo a tantas criaturas en manos de Shen, para finalmente encontrarse a sí misma en el Infierno del que tanto les había costado escapar años atrás. Estaba la impotencia de sentir que había descuidado su labor en medio de la batalla, y de que ese descuido le costaría la vida a la persona más importante para ella. Estaba la tristeza de no volver a ver a Tomoe, a Ryusei y a su madre; la de no llegar a ver el mundo transformarse bajo la fuerza de sus propias manos; la de no llegar jamás a convertirse en la poderosa mujer que podría haber sido.

Pero hasta el último rastro de duda se esfumó cuando llegó un nuevo estertor, cargado de una espesa bocanada de sangre caliente que bañó de negro la tierra, y convirtió el rostro de Sirio en una mueca de absoluta desesperación.

La armadura se abrió con el sonido de los pistones y piezas retráctiles que dejaron al descubierto su cuerpo fornido, permitiéndole a Xian abandonar su interior para respirar el aire que olía a humo y a muerte.

Los últimos recuerdos conscientes que guardaría Xian de aquel día se limitaban al momento en que se arrodilló en el suelo, recibiendo en brazos el cuerpo de Shen, que estaba blando y caliente por el vómito que le encharcaba la ropa. Tenía los ojos empapados en sangre; sangre saliéndole de los oídos; sangre en los pantalones. La miraba, pero no parecía verla en absoluto, y aunque todavía lograba mover ligeramente los labios, ya había dejado de llamar a Sakura.

Xian no esperó. Ella misma tomó su mano; la que le quedaba, y la llevó hasta el centro de su pecho, en donde la estrella irradiaba su calor y un fulgor verdoso que Shen podía distinguir cuando cerraba los ojos.

Después de aquello, todo se volvió negro y confuso.

En sus pesadillas, que le hacían despertar gritando en su cama del hospital, la acosaba la sensación de un dolor insoportable en el pecho. Volvía a sentir una asfixia que no recordaba siquiera; la mano de Shen atravesándole la piel como si fuera mantequilla, escarbando literalmente en su interior para aferrarse a algo que no era un órgano, sino lo que quedaba en medio del vacío entre éstos, y tirar de su alma sin moverse siquiera. Alimentándose como lo había visto hacer tantas otras veces, de animales o personas a los que ella misma había oído berrear de dolor hasta el instante de su muerte.

Xian ya no sabía qué parte de aquello había sucedido y qué parte había imaginado: si llegaría a ver los ojos de Shen brillando como faros amarillos antes de colapsar, o si lo había oído decirle que era él el único que necesitaba seguir viviendo. Tan sólo sabía que aquello no importaba en realidad, y que sería Sirio quien la llevaría a ella al hospital de campaña junto con Shen, a quien la estrella había logrado mantener vivo el tiempo suficiente para que los médicos y Tomoe lo atendieran.

—Lograste alejarlo a tiempo —le diría Tomoe, días después de que Xian despertara, mientras atendía la hendidura sobre su seno derecho: la línea horizontal que había quedado tras sellar un boquete del tamaño de un puño—. Aún no sé cómo lo hiciste, pero... gracias por mantenerte con vida, Xian. Eres una persona muy fuerte.

Fuerte, había coreado ella en sus pensamientos. Fuerte, sí, pero no lo suficiente para proteger a nadie de verdad.

Al menos Shen, como La Progenie del Caos, contaba con medios para escapar de la muerte incluso incapacitado casi por completo. Cosa que no podría decir de toda la gente que le preocupaba, y habría corrido un destino mucho peor de ser ellos el blanco de un ataque.

—¿Te sientes mejor? —La pregunta de Sakura la trajo de regreso al presente, en el ala privada del hospital. Xian se sorprendió al descubrirla sentada junto a la cama: Tomoe no le había anunciado su presencia, por lo que era a su amiga a quien esperó encontrar velando el sueño de Shen—. Tomoe me dijo que tardaste un par de días en despertar. Lo siento mucho, Xian.

—Me siento mejor, gracias —contestó, de forma tan automática como lo hacía Sakura cada vez que debía pedirle perdón en nombre de su hijo. Se acercó, con cierta timidez, a los pies de la camilla para comprobar que él seguía durmiendo. Pero lo que más llamó su atención no fue eso, sino descubrir el brazo humano de Shen atado a los barrotes de la cama. Y no con una simple correa: ésta había sido asegurada con conjuros que ella no sabía leer, pero pudo reconocer como los que su amiga escribía a veces en marcos de puertas o amuletos—. ¿Por qué está inmovilizado?

Sakura sonrió, extendiendo el brazo para apartarle a Shen el cabello de los ojos.

—No ha vuelto en sí todavía, pero ayer despertó a medias y trató de alimentarse. Por suerte, Tomoe estaba aquí y lo contuvo. Aún sigue inestable, así que es muy peligroso.

—Trató de alimentarse... ¿de ti? —murmuró Xian, esforzándose por no preguntar a Sakura qué hacía allí, entonces, aun cuando Shen estuviese retenido por una correa y un conjuro. Ella tenía ahora una cicatriz en el pecho, pero jamás sería lo bastante incauta para mantenerse tan cerca sabiendo aquello.

—Touya me explicó que, aunque no esté despierto, puede sentirme: por eso intentó hacer lo mismo que contigo. Su cuerpo lucha por mantenerse con vida. También me dijo que Shen puede alimentarse incluso de la energía que irradio, aunque no me toque, si me mantengo cerca. Eso hará que vuelva en sí y se recupere antes. Tu estrella evitó que muriese en el campo de batalla pero, en estas condiciones, no puede obrar ningún milagro. Por eso es que yo estoy aquí, y por eso es que Tomoe hace todo lo posible con sus medicinas. ¿Quieres quedarte también? Con que no te acerques demasiado a la cama, ni a su mano, será lo bastante seguro.

Xian aceptó la oferta, acomodándose en la silla a junto al escritorio en donde Tomoe y los médicos tenían permanentemente listo su instrumental.

Aún vería a su amiga entrar a la habitación, y mirarla a ella sin pronunciar queja alguna, para tratar a Shen antes de que éste despertara por primera vez en varios días, tan desorientado que tardó mucho en reconocerlas a las tres.

Durante horas, le oirían preguntar incoherencias acerca de la batalla que había terminado tras el bombardeo que estuvo a punto de matarlo, y le vieron sorprenderse cada vez que volvía a despertar, tras breves siestas, notando que le faltaba la mitad de su brazo robótico. Xian se mantendría al margen, triste y temerosa de no volver a escucharle decir algo con sentido en toda su vida, mientras que Sakura se esforzaba por explicarle una y otra vez lo mismo y Tomoe lo obligaba a beber mejunjes que apestaban a plantas amargas.

Esa noche, Xian se retiró a descansar en cuanto Shen volvió a quedarse dormido, ya con mejor aspecto que a su llegada. Su preocupación se prolongaría durante dos días más, aun cuando Tomoe insistía en que llevaba toda su vida diciendo incoherencias, y Sakura no cesaba en su empeño por explicárselo todo.

No fue hasta el mediodía del cuarto día que pudo volver a respirar con alivio, oyendo las quejas airadas de Shen incluso desde el otro lado de la puerta.

—¡¿Por qué tenía que ser él?! —reclamaba, sentado en la camilla aunque atado todavía por la muñeca izquierda, cuando Xian entró a la habitación—. ¡¿Por qué no pudo encargarse mi tío?! ¡Incluso Ryusei habría sido mejor!

—Touya no puede dedicarse a una campaña a cientos de kilómetros de aquí y protegerme al mismo tiempo —intentaba apaciguarlo Sakura—. Y Ryusei tampoco es el indicado para un puesto como ése: no puede alejarse de ti, y ya está lo bastante ocupado dirigiendo a su escuadrón personal.

—Sigues vivo porque Xian te salvó en el campo de batalla —apuntó Tomoe, aburrida de oírle gritar—. Porque Ryusei te trajo hasta aquí y porque yo te estoy atendiendo; eso aparte de proteger el recinto, claro. Y sigues ganando la guerra, a pesar de estar tan incapacitado que no hemos podido trasladarte siquiera a un hospital militar, porque tu padre ha aceptado hacerse cargo de liderar tu campaña en París. Deberías estar agradecido.

—¡Yo no pedí nada de esto! ¡Ni a Shaoran que dirija nada, ni una Cadena al Caos!

—Preferirías morir sin nosotros, supongo.

—¡No puedes saber si moriría, las cosas serían absolutamente diferentes si no existiera una Cadena que me ate! —Tomoe suspiró. Siempre era la misma historia—. ¡Además, lo último que quiero es que Shaoran se haga cargo de mis cosas! ¡Es mi ejército, es mi guerra y la voy a ganar yo! ¡YO!

—¡Shen, ya fue suficiente! —Al oír a Sakura, Xian se sobresaltó, Tomoe dibujó una leve sonrisa y Shen enmudeció de asombro—. Tu guerra no te atañe sólo a ti: te guste o no, todos estamos implicados. Y si esto es lo que se supone que debemos hacer para que a ti no te pase nada, entonces será lo que hagamos. París ya está sitiada, y en un par de horas grabaré el mensaje en el que pediremos su rendición.

—Y si no se rindieran, ¿qué? ¿Shaoran va a entrar con un tanque a matarlos a todos?

—No finjas que no sabes tan bien como yo lo que pasaría: tu padre no pretende exterminar civiles personalmente, pero tampoco dudará en dar las órdenes necesarias. Por eso es que yo debo encargarme de convencer a esa gente de que quieren que tú los gobiernes, y por eso es que tú debes tranquilizarte ahora. No podré concentrarme si estoy preocupada por que a ti te vaya a dar un colapso en medio de tus berrinches. Shen —insistió, en un tono más conciliador, cuando lo vio cruzarse de brazos y recostar la espalda contra la almohada—, yo tampoco quiero que sea él quien esté ahí, pero es lo mejor que tenemos. Puedes estar seguro de que no fallará, si es lo que te preocupa. Eres consciente de que lleva preparándose para esto desde nuestro paseo al Infierno. Yo ya he perdido la cuenta de las armas que aprendió a usar, y de los libros sobre historia y estrategia militar que leyó. ¡Si hasta accedió a entrenar en combate cuerpo a cuerpo con Touya de vez en cuando!

Lentamente, Shen se iría resignando a la idea, aunque seguiría tan molesto que ni siquiera hablaría para quejarse cuando Tomoe le dio de beber otra de sus pócimas amargas.

Avanzada la tarde, un hombre llegó a anunciar que la sala del discurso estaba lista y el mensaje debía ser emitido. Fue entonces que Sakura se despidió brevemente de Xian y Tomoe, pidiéndole a esta última una dosis extra de paciencia antes de desaparecer tras la puerta.

—¿Te has fijado? —susurró Tomoe, hablándole a Xian mientras ella le ayudaba a desintegrar hojas de ruda en un mortero—. Llevaba puesto el anillo de casada. Nunca antes se lo había visto. —Xian no contestó, apenas entonces reparando en la argolla plateada que brillaba cada vez que Sakura movía la mano. Tomoe suspiró, destapando un frasco de laurel—. Yo también espero que París se rinda. Me gustan las tartas de calabaza que prepara el padre de Shen.



 Sakura & Shaoran © CLAMP 

Xian ©sam-ely-ember

  Shen © Choco menta 

  Ryusei & Sirio© IsisTemptation 

  Tomoe © tcgMinuet 

  

[RP] Los Hijos de La Devastacion - Extracto XI

 Xian ©sam-ely-ember

  Shen © Choco menta 

  Ryusei/Sirio © IsisTemptation 

  Tomoe © tcgMinuet 

Sakura & Shaoran © CLAMP


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Extra - Back from the front by Choco-menta
Extra - Back from the front
Alguna vez me han preguntado si en el RP, Shaoran tendría control sobre algún escuadrón o ejército; si participaría en La Purga de forma directa; por qué se mencionaba que había matado gente, etc. Hay muchas cosas que aclarar al respecto, y ayer estuve organizándolas en notas sobre el próximo Extracto que me toca publicar. La consecuencia fueron cuatro carillas escritas y este dibujo, aunque a bolígrafo y papel primero, porque no me aguanté las ganas hasta llegar a casa.

Heart Lee la historia [ESPAÑOL]

Heart Read the story [ENGLISH]

Star! Official TUMBLR

 

  Sakura & Shaoran © CLAMP 

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Extra - After The Proposal by Choco-menta
Extra - After The Proposal
I swear to God this is what happened.
Fue un largo camino a casa desde lo alto del acantilado; Napoleón tuvo mucho que decir.
-calidad cutre, pretendía ser sólo un sketch rápido-

Xian © sam-ely-ember 

  Shen © Choco menta 

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:iconiron-blooded-king:
Iron-Blooded-King Featured By Owner Jan 29, 2016
I just wanted to say all the couples art you did
especially this one choco-menta.deviantart.com/art…

and this choco-menta.deviantart.com/art…

it really touched me.
even though i got no children but you really did warm my heart and make me
want to move on after my lover passed away..

I just want to say thank you.
i know we just newly knew each other but after seeing these arts of yours.
i see myself and my lover that gone last year.
again thank you from m whole heart.

You actually give me more motivation and more importantly
making me a better person.

Again. Thank you very much.
Reply
:icondickgraywolf:
DickGraywolf Featured By Owner Jan 4, 2016  Hobbyist Filmographer
I was just checking the list of the 30dayschalenge and saw one that got my attention. One of the last ones (if you take in consideration the order) says 'doing something HOT'
Now, as much as I would like it to be in the physical / carnal, because let's be real, you're absolutely awesome at it (or anythig for that matter) with your drawings ....I can't help but think I'm going to be a bit disappointed and they'll be probably setting something (or some'one' on fire, because I now by now that you like to give things an original  fresh twist when inspiration strikes you :D) either way it'll be fun to see what you come up with for that one!
Reply
:iconchoco-menta:
Choco-menta Featured By Owner Jan 4, 2016  Hobbyist Digital Artist
It's been already done ^^
choco-menta.deviantart.com/art…
Reply
:icondickgraywolf:
DickGraywolf Featured By Owner Jan 4, 2016  Hobbyist Filmographer
Ahora si, me siento un bol***

Lo había visto (me fascinó, por cierto) pero olvidé por completo el nombre del dibujo, y a que chalenge pertenecía. ^^;
Reply
:iconchoco-menta:
Choco-menta Featured By Owner Jan 7, 2016  Hobbyist Digital Artist
Yo tampoco recordaba cuál era, sólo que lo había hecho. Tuve que ir a buscar a mi carpeta para comprobar que era ése... Demasiados dibujos.
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(1 Reply)
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